No sabe qué hacer, la observa de lejos,radiante como siempre, bailando y sonriendo como acostumbra a hacer. A la mente se le vienen muchos recuerdos, risas, besos, caricias, decepción, lágrimas.
Hace mucho tiempo él decidió lo que creía mejor para los dos, y no se arrepiente salvo cuando la vuelve a ver.
Felicidad, eso ve en su sonrisa. Entre toda la gente del boliche se cruzan, se miran, y él se da cuenta que su mirada no le transmite la felicidad que sí su sonrisa, los ojos que él tanto elogió le transmiten tristeza, melancolía... Siente un vacío en su pecho y se aleja, haciendo ajeno un sentimiento que nunca dejó de sentir.

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